La pupila del profesional de la información
en el nuevo milenio. Una mirada desde un siglo que termina.
por Gloria Ponjuan
Los últimos años de este siglo han estado
llenos de exhortaciones hacia un cambio radical en el profesional que desarrolla
sus actividades en diferentes roles dentro de la denominada Sociedad de
la Información. ¿Sobre quién recae la
responsabilidad de este cambio? ¿Hasta dónde
puede éste profesional, por sí mismo, ser actor de estos
cambios? ¿Cuáles pueden ser las estrategias
a desarrollar para provocar estos cambios o para acelerarlos? Múltiples
interrogantes pudieran efectuarse, pero en su inmensa mayoría, tienen
que ver con la factibilidad de su realización, con los ejecutores
fundamentales de estos cambios y con los ritmos en los que los mismos pudieran
efectuarse.
Una reflexión
En diferentes contextos, durante casi toda esta década,
la autora ha expresado diferentes puntos de vista con relación a
los necesarios cambios que deben operarse en el actual profesional de la
información (1). Muchos
otros autores también han abordado el tema, y también diferentes
asociaciones profesionales han dedicado espacios y atención a esta
problemática.
La humanidad se acerca a los albores de un nuevo siglo...y
más allá, de un nuevo milenio, portando estandartes de cambio,
de transformaciones profundas en muchas esferas, pero aún arrastrando
sin solución un sinnúmero de problemas básicos y presentando
grandes desigualdades en medio de un mundo que no descansa, que no duerme
en paz, y que aún no aporta a todos sus habitantes las mínimas
garantías de supervivencia.
Las últimas décadas han sido muy significativas
para las organizaciones de información. La segunda mitad de
este siglo ha permitido exhibir, desde el ángulo organizacional
transformaciones y diversificaciones de sus unidades de información.
La transformación de la sabia biblioteca investigativa cerrada
en unidad de servicios para la comunidad; el florecimiento postguerra de
centros de documentación, de información, y consultorías,
archivos donde de la vieja conservación se alterna con la digitalización,
compiten en enfoques que rompen paradigmas organizacionales y enfrentan
la prestación individual, a la medida, de servicios informacionales
atendiendo a una relación directa entre la oferta y la demanda.
¿Y ahora...?
Desde el ángulo tecnológico, de las fichas
y tarjetas perforadas de los ´50 hasta las bases de datos de los
´70, y las autopistas electrónicas de los ´80 y el mundo
mágico de las redes, la multimedia e Internet, se transita
del ABC de los catálogos a las WWW del ciberespacio. Esperemos
pronto llegar al final del alfabeto. ¿Y entonces...?
Mirando la situación social, aún no exhibimos
mundialmente mejoras significativas en la tasa de analfabetismo.
Es más, ya se reconocen otras formas de analfabetismo, entre ellos
el informacional, que también ejerce su influencia en los ritmos
de desarrollo de los pueblos y naciones. ¿Hasta cuándo...?
Por otra parte la generación de información
se ha ido desarrollando a un ritmo incalculable e imparable.
Ya ningún servicio de información puede ni siquiera identificar
toda la producción de información que se genera a diario.
La necesidad de desarrollar mecanismos de localización y recuperación
de información cada vez mejores, de trabajar con metadatos, almacenes
de datos, minería de datos y de emplear técnicas cada vez
más sofisticadas, no para la gestión de información,
sino para alcanzar la gestión del conocimiento nos sitúan
ante un panorama bien diferente a las puertas de este nuevo milenio.
¿Quién sabe...?
En cualquier caso, entre expresar "To be or not to be"
como Shakespeare, o "Nevermore" como Poe, se trata de seguir "soñando
los sueños" de Galeano1 y expresar como Benedetti2 "Ud. siempre
puede contar conmigo".
Un universo indefinido
El tránsito del profesional bibliotecario que
desarrolla sin fines de lucro sus funciones en una instalación,
al consultor que hoy navega no sólo por Internet sino por el mundo
empresarial, intentando vender sus servicios de información a la
medida, no se torna sencillo.
Cuando nos referimos a la información nos encontramos
ante un concepto resbaloso pues tiene que ver con todo lo que nos rodea,
y ejerce una notable influencia en toda nuestra acción.
Por eso se ha asociado su alcance tanto al conocimiento
subjetivo, como a las cosas y datos, a los recursos, a los bienes y servicios
y a las fuerzas constitutivas de la sociedad. (2)
También Rowley expresa que "...en comparación con un individuo
hace 20 años, las organizaciones y la sociedad experimentan:
* más información, comunicada de
* un número mayor de fuentes, por medio de
* un amplio número de canales, muchos de los cuales
tienen
* una respuesta más rápida y
* la competitividad y eficacia de individuos, organizaciones
y sociedades que depende en mayor medida de su capacidad de procesamiento
de información y de creación de conocimientos, lo que significa
que
* existe un mayor enfoque hacia competencias individuales,
organizacionales y de la sociedad con relación a la comunicación,
el procesamiento de información y la creación de conocimiento."
Teniendo presente este enfoque, un solo campo de acción
para un profesional lo sitúa ante un universo muy amplio. ¿Su
amplio perfil sería capaz de enfrentar tan amplio espectro?
¿Entonces en lugar de un profesional de perfil
amplio, de ese tronco común, deben coexistir los actuales profesionales
de la información: bibliotecólogos, archivólogos,
documentalistas, especialistas en información, gerentes de información,
consultores... y otros que aún tal vez no tienen nombre, ni definida
su identidad? (3). ¿Será que
estamos ante un sinnúmero de especialidades de ingenieros, ya no
eléctricos, de minas, civiles, metalúrgicos, etc. sino ingenieros
en diferentes manifestaciones de la información y del conocimiento?
Sólo el tiempo dará respuesta a esta interrogante.
Mientras tanto, enfocando la pupila en un punto más
cercano, se señalan algunos roles ya visibles en los actuales profesionales
de la información (4):
* gerente
* gestor de recursos
* creador y productor
* conservador de la cultura
* organizador
* investigador
* educador
* asesor
* evaluador
Una formación diferente
¿Los profesionales de la información que
enfrentan estos roles y muchos otros que irán surgiendo, deben tener
la misma formación? En opinión de la autora,
nuevos tiempos, obligan a nuevos enfoques metodológicos en la formación
de las nuevas generaciones de profesionales.
Hoy las aulas reciben grupos de jóvenes
ávidos de hacer, pero sin una motivación por falta de percepción
de la especialidad. No llegan a las aulas todos aquellos
que pudieran estar si contaran con una adecuada orientación vocacional.
Los propios alumnos pueden desarrollar bajo la orientación de sus
profesores, medios y vías para una adecuada orientación y
motivación de las generaciones que los siguen.
Los contenidos del plan de estudio deben ir acompañados
de una dinámica que facilite el desarrollo, entre otros, de:
* capacidad negociadora
* orientación hacia el aprendizaje continuo
* asimilación del cambio como condición
permanente
* espíritu investigativo
* condiciones de liderazgo
* formación tecnológica
* orientación económica
* trabajo en equipo
* orgullo y amor por su profesión
Estas condiciones deben ser inducidas en el proceso permanente
de enseñanza. Los docentes pueden crear grupos de investigación,
provocar discusiones profesionales, y deben transmitir en forma permanente
enseñanzas a partir de sus experiencias y vivencias, pero siempre
intentando que predominen nuevos enfoques, y la necesidad de una
permanente transformación de la profesión, de la elevación
de su status social y de la superación de viejos vicios que
afectan la imagen de la profesión.
(... continua)
|
(...)
La creación de talleres y grupos para desarrollar
investigaciones y estudios de caso, el desarrollo de inquietudes permanentes
de cómo mejorar; su vínculo con las unidades de información
son ingredientes imprescindibles para la formación de líderes
con dominio personal, una visión compartida, y pensamiento sistémico.
Y no por último, algo imprescindible, lo constituye
la necesidad de contar con una sólida base teórica.
La balanza debe armonizar entre teoría y práctica, entre
dinamismo, liderazgo y conocimientos. El trabajo en equipo
debe desarrollarse no sólo entre estudiantes de la especialidad
de BCI sino con otros de disímiles especialidades. Un cambio
notable debe producirse en los niveles de formación profesional.
Una actuación superior y visible
Los profesionales que desarrollen su actuación
en el nuevo milenio, deben balancear su rol social en una comunidad de
nuevo tipo donde desarrollo, cultura, actualización, integración,
socialización permitan alcanzar una mejor calidad de vida. con una
mentalidad económica, orientada hacia una eficacia y un impacto
de su actuación; orientada hacia una gestión eficaz de los
recursos de información de la organización competitiva del
nuevo milenio.
Su imagen debe corresponderse con sus resultados,
con sus rasgos positivos distintivos, libres de estereotipos asociados
a una apariencia física. Debe ser una imagen que
refleje su rol en el desarrollo de nuestras culturas, de nuestras economías,
de nuestros países. Debe ser una imagen que responda a una
Sociedad de la Información.
Las asociaciones profesionales deben facilitar y cuidar
la imagen de este profesional. Telenovelas y otras manifestaciones
en las que cualquier descalificado puede ocupar una posición de
bibliotecario deben ser combatidas. El reconocimiento de cualquier colección
de libros como una biblioteca; la difusión de caricaturas y chistes
que desmeriten a la profesión deben evitarse. El espacio de este
profesional en el mercado laboral; el influir en otras asociaciones e instancias
para elevar la cultura informacional del resto de las profesiones son algunos
espacios a potenciar.
Algunas respuestas
En la introducción de este trabajo la autora se
hacía determinadas preguntas:
* ¿Sobre quién recae la responsabilidad
de este cambio?
* ¿Hasta dónde puede éste profesional,
por sí mismo, ser actor de estos cambios?
* ¿Cuáles pueden ser las estrategias a
desarrollar para provocar estos cambios o para acelerarlos?
Algunas posibles respuestas se han presentado, pueden
no ser la única alternativa. Muchos caminos existen, pero
el nuevo siglo y el nuevo milenio serán totalmente distintos.
Esa transición no debe ser traumática, y debe acelerarse.
No sería justo que nuestras tradiciones en esta profesión,
que anteceden a la conquista del Nuevo Mundo, se vieran desviadas por falta
de una visión desde la propia profesión.
Muchos factores serán responsables de estos cambios.
El primero y más importante, lo tiene que aportar el propio profesional.
Las nuevas generaciones, formadas por viejas tradiciones y experiencias,
deben efectuar sus aportes. Las anteriores generaciones deberán
seguir evolucionando, deberán adoptar nuevos métodos, deberán
trabajar de la mano con su relevo. Los docentes tienen la gran responsabilidad
de crear en estas nuevas generaciones, un conjunto de valores que puedan
ser defendidos con la frescura, el entusiasmo y las fuerzas de la
juventud pero con la responsabilidad y la solidez de la madurez.
Para acelerar estos cambios, debe existir una estrategia
integral en el ámbito de nuestros Países, donde intervengan
todas sus fuerzas. Es el momento de la integración, es el
momento de que primen los elementos que nos unen, y dejemos a un lado lo
que pueda separarnos.
Solo así el cambio será más sólido,
más fuerte, más dinámico. Con esa visión
compartida, y con la pupila en el horizonte, tal como la tienen los líderes,
podremos ser más fuertes, más competitivos, más reconocidos
y necesarios en la Era de la Información.
REFERENCIAS
1. Ponjuan, G.
-
Un mejor profesional para un usuario diferente: reflexiones
acerca del papel de los Recursos Humanos en la era de la información.
Trabajo presentado al Encuentro Comunicación-Usuario/Sistema organizado
por la SOCICT, la Habana, 1991. Ciencias de la Información. Vol.22,
No.4, 1991, p. 2-9.
-
Algunas consideraciones sobre la formación postgraduada
y otras actividades de desarrollo profesional en Iberolatinoamerica. Trabajo
presentado en el II Seminario Hispano-cubano de Información y Documentación,
Madrid, 1992. Ciencias de la Información Vol.23, No.4, 1992, p.
212-219. Revista General de Información y Documentación,
Vol. 3, No. 1, 1993, p. 91-102.
-
Does the Modern Information Professional have a life cycle?
FID News Bulletin, Vol.43, No.3, 1993, p.61.
-
Papel de las Escuelas de Biblioteconomía en la transformación
del Profesional Moderno de Información. Ponencia presentada
en IV ENEBCI, Encontro Nacional de Ensino de Biblioteconomia e Ciencia
da Informacao, Sao Paulo, Brasil, agosto, 1995. UNESP. Faculdade
de Filosofía e Ciencias. Cadernos da F.F.C., Marilia, Vol.
7, no. 1-2, 1998, p. 45-52.
-
La nueva postura del Profesional de la Información.
Ponencia presentada en COBIBiii. Congresso de Biblioteconomia, Documentaçao
e Ciencia da Informaçao, Sao Paulo, Brasil, agosto, 1995.
Ciencias de la Información, vol. 26, no. 4, 1995, pag. 157-161.
-
Formación del nuevo profesional de la Información.
Ponencia presentada en una mesa redonda del mismo título.
Conferencia Internacional sobre Información: "La Información
y la Revolución de las Comunicaciones", Santiago, Chile, Noviembre,
1995.
-
El gran espacio en que no estamos. Reflexiones en torno al
lugar del profesional de la información en la era del cambio. Ciencias
de la Información, vol. 27, no. 4, 1996, pp.219-226
-
Change: a challenge for LIS professionals and their environment.
Ponencia presentada al Seminario de la FID sobre Educación y Adiestramiento,
Graz, Austria, 1996, FID News Bulletin, Vol. 46, No.9, 1996.
-
El desarrollo profesional en ciencias de la información
y sus aportes al cambio. Ciencias de la Información,
Vol. 28, no. 2, 1997, p. 127-132.
-
Paradigmas organizacionales, gerenciales y profesionales-y
el profesional moderno de la información en la Era Digital.
Ponencia preparada para el Coloquio de Automatización de Bibliotecas,
Universidad de Colima, México, 1997.
-
Ser o parecer: reflexiones en torno a la imagen del profesional
de la información. Ciencias de la Información,
Vol. 28, no. 4, 1997, pags. 175-184. (vol. 29, no. 1, 1998, pags. 15-23).
2. Rowley, J.
Towards a framework for information management.
International Journal of Information Management. 1998, vol. 18, no.
5, pp. 359-369.
3. García, D. y N. de la Torre.
Reflexiones en torno a un profesional sin nombre. Ciencias
de la Información, vol. 30, no. 1, marzo, 1999, pp. 15-28.
4. Carbo, T.
The librarian within the large family of information
professions: an american perspective. FID Review. Vol. 1, no. 1,
1999, p. 24-27.
NOTAS:
1. Eduardo Galeano, notable literato uruguayo, autor
de múltiples obras de diversas manifestaciones. La referencia
es de "El libro de los abrazos".
2. Mario Benedetti, poeta uruguayo, muy conocido en nuestra
América Latina. La referencia es de su poema "Hagamos un trato".
RESUMEN: Diferentes autores durante esta última
década han abordado con diferentes enfoques los temas relativos
al profesional de la información. A las puertas de un
nuevo milenio, la autora enfoca críticamente diferentes interrogantes
en torno a este profesional: quién es responsable del cambio, hasta
donde puede este profesional por si mismo ser actor de los cambios y cuáles
serían algunas estrategias para provocar o acelerar estos cambios.
Se intenta dar respuesta a estas preguntas abordando algunos enfoques relativos
a la formación de nuevas generaciones de profesionales y superando
actuaciones tradicionales. Se emiten algunas sugerencias.
ABSTRACT: Different authors in this decade, with different
approaches have studied issues related to the information professional.
On the threshold of a new millenium, the author critically raises some
questions around this professional: who is responsible for its change,
can this professional be an actor of these changes and which strategies
could be designed for provoking or acelerating these changes? Some answers
to these questions are presented considering some approaches related to
the qualification of new generations of information professionals and also,
overcoming traditional performances.
Gloria Ponjuan
Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana,
Cuba
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